
Pronto empieza el nuevo curso escolar, se acabaron las vacaciones! Si bien para los niños resulta un cambio importante en sus vidas (nuevo curso, nuevos maestros, nuevos objetivos, quizás nuevos compañeros, incluso nueva escuela!) para las madres y padres es un estrés: libros, material escolar preparado, actividades extra escolares…y un ritmo al que nos tendremos que acostumbrar de nuevo. Ante todo: calma! Las transiciones son difíciles y probablemente, todo termine bien (llegará octubre, luego noviembre y así). La mejor estrategia para afrontar este paso es hacerlo con tiempo. En la medida de lo posible, deja preparados libros y demás con anterioridad (es lo menos importante) e intenta ir ajustando el tiempo de tu familia hacia lo que será cuando empiece el cole, retomad las rutinas: las horas de levantarse, de acostarse, las comidas y la duración de estas, duchas y baños. Esto puede suavizar el ajuste.
La tarea más importante que tenemos como madres y padres es acompañar a los niños en este cambio que probablemente nos les apetezca (incluso les preocupe o en algunos casos les angustie). Debemos dedicarles el tiempo necesario para escuchar como se sienten ante esta nueva etapa, para animarles y transmitirles seguridad si la necesitan. Recordando que les servimos de “modelo”: si ante la perspectiva de volver al trabajo nos ven angustiados, cabizbajos, enfurruñados…¿qué es lo que les transmitimos?. La vuelta al cole esta llena de nuevas posibilidades: nuevos aprendizajes, amigos, proyectos…háblale de todo esto. Y si está especialmente preocupado/a, profundiza en ello y no le restes importancia. Ayúdale a encontrar estrategias para afrontar lo que le preocupa.
Recuerda también que la educación de tus hijos/as está en tus manos y en las de la escuela y de sus profesores. Tómate el tiempo necesario para asistir a las reuniones de inicio de curso, conocer de cerca a su tutor/a y compartir con él o ella lo que consideres importante. Juntos vais a ayudarle a crecer.
Si vuestro hijo/a tiene necesidades especiales, sirven las mismas estrategias, aunque quizás con algunas consideraciones:
- Anticipa el inicio de la escuela a través de pictogramas, fotografías (de la maestra, el aula, el edificio…) o incluso, dando un paseo por la escuela o sus cercanías.
- También le puedes anticipar lo que ocurrirá: más ruido, mucha gente, espacios nuevos…para encontrar juntos estrategias para afrontarlo.
- En ciertos casos, como el de los niños con TEA, la anticipación puede ser angustiante, por lo que no conviene hacerlo con mucha anticipación (tu ya sabes lo que necesita tu hijo/a).
- Cuando prepares su material, asegúrate de que sea adaptado a sus necesidades (lápices más gruesos, por ejemplo, si tiene problemas con la motricidad fina) y que lo pueda usar fácilmente y mantener organizado.
- Si lo consideras necesario y no has tenido la oportunidad de hablar antes con el profesor/a, escribe en una hoja los aspectos más relevantes sobre vuestra familia, lo que le gusta o no a tu hijo/a, lo que le altera, le tranquiliza, como manejáis en casa su comportamiento, información médica y teléfonos importantes…pero recuerda que tu hijo/a actuará de manera distinta en la escuela de cómo lo hace en casa.
El entorno escolar es una gran oportunidad para todos los niños/as con discapacidad, van a aprender y crecer rodeados de otros niños y niñas y adultos que no son del entorno familiar. Aunque la adaptación pueda requerir de más tiempo, confía en tu hijo/a, seguro que lo consigue.
En resumen: los niños y niñas necesitan a madres y padres tranquilos y positivos que les acompañen en esta nueva etapa. Tómate tiempo para estar con ellos y respira…el septiembre pasará.



