
Las prisas nunca son buenas y menos para el desarrollo y la educación de nuestros hijos.
Esta idea está en línea con lo que propugna el Movimiento Slow, que aboga por llevar una vida más plena y desacelerada, detenerse y disfrutar de un presente prolongado que en demasiados casos queda sepultado por las obligaciones del futuro más inmediato. ¿Cómo ponerlo en práctica con nuestros hijos?
En este artículo publicado por Ser Padres te cuento algunos trucos para hacer de madre o padre de manera más consciente.



